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El tren de las 3:10
Tiempo ha desde la última crítica-crónica filmográfica. Varías semanas con pocos estrenos lo suficientemente motivantes como para teclear unas cuantas letras y empaquetarlas en un artículo propiciaron esta sequía, de la que ahora salimos. Cierto es que por el medio se quedó en el tintero una gran película como fue El Caballero Oscuro, con ese insuperable Joker grabado en la memoria ya para siempre, pero atendiendo a la cronología oficial deberemos ocuparnos antes de este Tren de las 3:10.
Y es que aunque parezca mentira, la película que analizamos en esta ocasión y que se acaba de estrenar hace un par de semanas aquí en España, se había estrenado hace exactamente un año en los EEUU. O sea, que aquí la vemos con un añito entero de retraso, no se porqué. Cosas de productores supongo, distribuidores y demás iluminados varios que decidieron posponer el estreno por alguna razón. O sin ninguna.
Así pues, tras 365 días de espera, llega a nuestras pantallas El Tren de las 3:10. Un western, una de vaqueros. Como las de antes, pero ahora. Tras el Leer más, opinión y comentarios.
Lo primero, como siempre, el resumen-sinopsis típico: Un granjero (bueno, ranchero, of course) al que le falta media pierna por una herida de guerra, sobrevive como puede en con su familia en medio de un mar de deudas que amenazan con ahogarlo. Pero un día su suerte parece cambiar cuando detienen al famoso bandido Ben Wade en su pueblo, y él acaba convirtiéndose en uno de los encargados en custodiarlo hasta una villa lejana en donde a las 3:10 llegará un tren con destino a la prisión de Yuma donde el forajido será juzgado. El problema es que la banda de Wade no parece estar muy por la labor de permitirlo.
Debo decir que no me gustan especialmente las pelis del oeste. No es un género que me atraiga demasiado, no me llaman la atención lo suficiente como para ir a verlas sólo por que sean de vaqueros, como quizás sí me ocurre con la ciencia ficción. Sin embargo esta Tren de las 3:10 ya me llamó la atención desde un primer momento por sus dos coprotagonistas: Russell Crowe y Christian Bale. Buenos actores ambos, de múltiples facetas y gran credibilidad. Y lo cierto es que no defraudan.
La historia en si, para no variar, tiene muchísimos toques típicos no ya exclusivamente de los westerns, si no del cine en general. Padres minusvalorados por sus hijos rebeldes, malos muy malos, buenos muy buenos. Sheriffs implacables que ponen la justicia siempre por encima de todo, bandidos despiadados a los que sólo importa el dinero y las mujeres del Saloon. Pero como tantas veces se ha dicho desde esta tribuna, una buena película, una gran obra, no tiene porque inventar nada para agradar.
El Tren de las 3:10 es una gran película, en el sentido más clásico. Con su inicio lleno de problemas para los buenos y risas de los malos, con su nudo lleno de tensión, acción y tiros, con su desenlace épico y emocionante. Todo ello bien hecho, cuidando los detalles, definiendo relativamente bien las personalidades de los personajes (aunque alguno como el segundo de Wade llega a ser casi una caricatura).
Cierto es que el final es un poquito increíble, un poquito demasiado. Pero bueno, con un poco de complicidad por parte del espectador se puede sobrellevar sin que ello borre el buen sabor de boca que deja el resto de la película. Totalmente recomendada para aquellos que añoren ver cine “como el de antes”. Y para el resto también.
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