Seguimos aumentando el abanico cultural de nuestro pequeño mundo virtual y en esta ocasión vamos a por otro de los grandes universos que nos faltaba por tocar: la literatura.
Y para empezar que mejor forma que con una obra ligera pero interesante y amena, a la vez que didáctica e instructiva. O sea, lo mas de lo mas. Se trata de El candidato melancólico, un librito de José Antonio Millán que se disfruta de principio a fin como una pequeña golosina, de esas que vas comiendo poco a poco para que te dure mas y que tras cada bocado te hace sentir angustiado por la proximidad cada vez mas acuciante del momento en que ya no quedará nada por saborear.
Lo clasifican en el Circulo de Lectores como de "Consulta", así que supongo que será ese el género literario al que pertenece (yo a tanto no llego), pero a pesar de esta clasificación tan poco glamourosa puedo prometer y prometo que el libro no es un peñazo infumable, ni mucho menos. Una novela de Dan Brown no es, por supuesto, pero ni falta que le hace.
De que va
El Candidato melancólico es un libro sobre las palabras. Ni mas, ni menos. A lo largo de sus capítulos nos va desgranando el curioso origen de multitud de palabras que usamos prácticamente a diario y de las que poco mas sabemos que su significado actual. Así, nos enteramos de detalles acerca de las palabras mas comunes que ni por asomo se nos habría ocurrido que pudiesen ser así, cosas asombrosas que muchas veces te hacen pronunciar por lo bajini un "anda, claro" cuando ves como palabras aparentementes lejanas en el presente nacieron en origen de un mismo concepto.
A continuación pongo un par de fragmentos del libro, cogidos aleatoriamente y sin clasificarlos de ninguna manera, que dan un ejemplo de lo que se puede leer en la obra:
"Cada lengua corta el arco iris por donde le parece, y lo que es un color para unos hablantes puede ser dos distintos para otros... o viceversa. Por ejemplo: el latín tenía dos palabras para 'blanco': cándidus, 'blanco brillante', y albus, 'blanco mate'. Pero traído por los pueblos germánicos vino blanco (...), que desplazó esos dos nombres, aunque permanecen sus derivados. Además de candidato, en español tenemos otras palabras procedentes de cándidus, como cándido, 'inocente' (el blanco tiene en nuestra cultura connotaciones positivas). También comparten esa raíz candente (se aplica al metal rojo, tan brillante que está casi blanco) o a las canas, 'cabellos blancos'."
"La parte más destacada del cuerpo es la cabeza. Es el miembro que está en la posición superior, el más visible. Por eso no extrañará que se use su nombre para hablar del 'extremo de una cosa': «la cabeza de una viga», «una cabeza de puente», «la cabeza de un alfiler». De la palabra latina para 'cabeza', caput, capitis, procede capitel, 'parte de arriba de una columna'. El capítulo (diminutivo de caput) era la letra decorada o el adorno que encabezaba una nueva división de un libro, y de ahí pasó a significar la propia división."
Bueno, vale, de acuerdo, pero... ¿que tal está?
A mi el libro me gustó de cabo a rabo (con perdón) y disfruté como un enano con cada capítulo (si, el que viene de caput). La única pega es que se me hizo excesivamente corto, pues apenas son 160 páginas de las cuales muchas son índices a las palabras comentadas, a las secciones, etc, con lo que la "chicha" del libro son en realidad todavía menos páginas que esas ciento sesenta.
Pero bueno, ya se sabe que las mejores fragancias vienen en frasco pequeño y como tal hay que tomarlo. Un buen libro sin duda.
Como propina, decir que el libro tiene además una página web con multitud de material adicional, cosa que no puede menos que agradecerse. La dirección es http://jamillan.com/candidato
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