Una de las ventajas de pasar el verano en Galicia es, entre otras muchas, el riesgo cero de sufrir una insolación. Ya puede ser noviembre, febrero o mediados de julio, uno puede tener la seguridad casi absoluta de que no ingresará en urgencias fruto de un golpe de calor. De hecho, se puede salir a la calle sin camiseta con la tranquilidad total de poder acabar el dÃa sin sufrir ni la más mÃnima quemadura solar.
Pillar una pulmonÃa, aun siendo 17 de julio, ya es otro cantar.
A continuación unas cuantas fotos tomadas en el dÃa de ayer en el Acuarium Finisterrae, uno de los pocos sitios en los que el sufrido turista y paseante coruñés puede resguardarse del sofocante "calor" gallego...
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