Política
Construcción y demolición Pues si, he aquí el nuevo polideportivo de Betanzos. O más que nuevo, maquillado. Parece que ya falta poco para que nuestra santa alcaldesa pueda cortar la cinta inaugural de tan brillante obra para que así, desde los más jóvenes a los menos, todos puedan disfrutar de la "cubrición" prometida.
Sin embargo no todo es levantar paredes de hormigón en Betanzos. No, también se realiza el proceso inverso: tirarlas. En un ciclo eterno de pongo y quito ladrillo, en una espiral sin fin que mantiene unido este universo bajo una capa de argamasa, esta vez la demolición tiene lugar casi al lado de la construcción. Por supuesto, nos referimos (me refiero) a los restos de la explosión nuclear del Pasatiempo, a aquel Chernobil enxebre de infausto recuerdo. Fotos de todo ello, como siempre, tras el leer más.
Las dudas despertadas entre la ciudadanía con respecto a este obra creo que quedan despejadas con las fotos. Efectivamente, uno de los laterales del pabellón además de la parte frontal parece que van a quedar al aire, "au naturel".
Los más recelosos sin embargo tienen todavía material para la especulación, ya que precisamente el lateral sin pared es el que más se aproxima al gran pabellón cubierto de Aquagest. ¿Acaso se pretende en un futuro cerrar la nueva "cubrición" para permitir el paso sólo a través del viejo poli, obviamente tras el correspondiente pago?
Lo que si parece es que de momento no hay más focos instalados que los prehistóricos que había antes de montar el tenderete. Aun están a tiempo de poner algo decente y no dejar la cosa a medias, paciencia. Aunque yo no apostaría ni medio baúl veronés a que lo vayan a hacer.
Por último, una panorámica muy panorámica del nuevo y flamante polideportivo.
En el otro extremo, en el de la demolición, la gran noticia es que al fin, por fin, los viejos "bunkers" de los Lagares que convirtieron durante décadas en un vertedero la zona del Pasatiempo, están donde deben estar: en el suelo.
Una nueva era. Lo que no pudieron hacer los propios Lagares durante chorricientos años de mandato, lo que tampoco lograron los del BNG en urbanismo, se lo apunta la faraona brigantina, la mandataria amante de las obras y no se sabe de si de los obreros.
Todavía queda un último "chalet" por demoler, que esperemos tenga también los días contados. Y una vez que desaparezca, tocará ver que nueva idea ocupa la mente de nuestra regidora para este lugar antes puro pantano. Cualquier cosa es posible.
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